20 mar. 2007

EN EL CUARENTA ANIVERSARIO DE LA CONC

INTERVENCION ANGEL ROZAS

EN 40 ANIVERSARIO DE CCOO DE CATALUÑA,

19 de novembre de 2004

La fecha del 20 de noviembre de 1964 constituye un referente en la memoria colectiva de nuestro Sindicato; pero, lo que es más importante, esa fecha también a pasado ya a formar parte de la Historia de la sociedad catalana.

Muy posiblemente la fecha es lo de menos, pensareis y seguramente con razón. Aunque existen otras razones para darle alguna vuelta al asunto; porque podría haber también otras fechas donde situar aquel acontecimiento, como por ejemplo en las reuniones preparatorias llevadas a cabo en los bosques y parajes que rodean Barcelona, en la parroquia de Sant Miquel de Cornellà de Llobregat, meses antes. Como en tantas otras iglesias y locales cedidos por los capellanes más comprometidos con la cuestión social, como elípticamente se denominaba durante aquellos años a la cuestión obrera.

Sin embargo, es posible decir que fue en el teatro anexo de la parroquia de Sant Medir –en la tradicional barriada obrera de Sants, y gracias a personas como el ya fallecido Mosén Vidal, o el aun en la brecha mosén Bigordà, y tantas otras personas como ellos - donde una primera comisión obrera de Barcelona recibiría un impulso que al parecer fue definitivo para tener una presencia y una expresión continuada en la lucha contra la Dictadura franquista, desde la mitad de la década de los años sesenta.

Algunos pueden pensar que esta es una manera de evitar que el 20 de noviembre de cualquier año pueda ser monopolizado por la memoria de otros. Sin embargo, he de confesar que estoy convencido de que, con toda probabilidad, la mayoría de personas que estábamos reunidas en Sant Medir desconocíamos la fecha en que murió José Antonio Primo de Rivera. Y mucho menos, puedo dar fé de ello, podíamos adivinar la fecha en que “aquel hombre en forma de Caudillo que padeció España durante tantos años” podía abandonar este mundo.

Fijaros en qué consistió aquel acto del 20 de noviembre de 1964: fue una reunión de unos 300 trabajadores de los diferentes ramos de la producción discutiendo sobres nuestros problemas laborales y sociales en los locales de un templo religioso. Aparentemente algo “normal” para la mayor parte de nuestros conciudadanos; hoy esta es una actividad que se lleva a cabo diariamente en estos locales donde estáis y en otros. Pero para la comprensión de lo que representaba entonces, solamente cabe añadir su contexto: era un momento en que el derecho de reunión, de asociación y de expresión estaban totalmente prohibidos por un régimen basado en la abolición de estos y otros derechos básicos.

Ese es su valor, el que le da sentido a aquellos actos que todavía podemos rememorar. Desgraciadamente ya vamos siendo pocos quienes podemos hacerlo de forma individual, puesto que ya no están entre nosotros muchos de aquellos trabajadores reunidos en asamblea, al igual que tampoco lo están muchos de los religiosos que nos mostraron y brindaron su apoyo. Pero podemos recordar en grupo. Podemos ayudar a conformar una memoria colectiva, una memoria también afectiva de aquellos “desafectos” del régimen, que nos ayude a saber algo sobre nuestra identidad.

Por eso, lo que sí sabemos con toda certeza es que hoy estamos aquí en un acto de agradecimiento del Sindicato de CC.OO. de Cataluña al colectivo de personas que se comprometieron en la lucha por la democracia y por libertades nacionales de Cataluña.

Desde la Fundació Cipriano García – Arxiu Històric de CCOO de Catalunya, en representación de la cual os estoy hablando en este acto, hemos intentado como algunos de vosotros sabéis desde hace 15 años impulsar y estimular el conocimiento de nuestra historia reciente, con la idea de que es necesario –es posible que cada vez sea más necesario- ver de forma rigurosa e imparcial cómo, quiénes y qué representó la construcción de la democracia en nuestro país ¿cómo entender si no qué puede representar hoy su mantenimiento y fortalecimiento?

La idea con la que decidimos identificarnos hace tiempo en la Fundación se expresa en el lema “conserva la teva memòria, difon la teva història”. Porque probablemente ya no contenga tanta rotunda certidumbre aquella afirmación de que “la historia la escriben siempre los vencendores” –como señalara nuestro buen amigo Manolo Vázquez Montalbán, con su heterodoxia llena de ironía “subnormal” sobre los padres fundadores del marxismo, y al que quiero, como hice en otra ocasión. dedicar esta intervención. Y es que hay suficientes ejemplos de este cambio de lógica en la escritura de la Historia: solamente cabe pensar en la capacidad de lenguaje y escritura del subcomandante Marcos, o en los escritos de mi querido compañero Cipriano García, el Cipri. Por no mencionar la pléyade de historiadores catalanes que así lo confirman, en su atención y su mirada sobre los “perdedores” y las clases populares: Josep Benet, Casimir Martí, Josep Fontana, Pere Gabriel, Carme Molinero, Ricard Vinyes, Pere Ysàs, Manel Risques, Andreu Mayayo y tantos otros que os pido disculpas por no llegar a mencionar, atendiendo el tiempo de que dispongo.

Lo cierto es, sin embargo, que si hoy puede escribirse Historia de tal forma, no es menos cierto que en determinados momentos es posible y hasta necesario pensar (ante documentales conmemorativos, publicaciones de todo pelaje sobre la historia y algunas informaciones periodísticas) que la reflexión que permanece es la de que “la lucha contra el poder es una lucha de la memoria contra el olvido”, como ha dejado escrito el novelista europeo Milan Kundera.

Es por esta razón, por la que nosotros os pedimos un esfuerzo común. Un esfuerzo de ponernos en contacto, ponernos de acuerdo y obtener los medios para llevar adelante un proyecto que permita tener una recopilación de vuestras trayectorias vitales. A partir de entrevistas en profundidad, de un tipo similar a las que hemos podido llevar a cabo, a lo largo de los últimos 6 años, para producir la colección de fuentes orales sobre historias de vida obrera. Queremos que esa misma colección de nuestro Archivo la integren las entrevistas a trabajadores y trabajadoras, a profesionales de la abogacía y al grupo de capellanes comprometidos con las luchas obreras. Porque por la mayoría de esas luchas pasaron los hilos urdidos por cada uno de esos grupos, y solamente se comprende la globalidad de su sentido atendiendo a todos y cada uno de ellos.

Esta podría ser una manera de dar continuidad al acto de hoy, profundizar más, individualmente, persona por persona, en su experiencia, con la finalidad de proporcionar más fuentes para la investigación histórica. No lo hacemos solos, ni exclusivamente guiados por el voluntarismo, que lo hay, sino arropados por un grupo de historiadores profesionales que nos orientan como el mismo Casimir Martí y Josep Benet, y el mismo Pere Ysàs que tenemos hoy con nosotros, entre otros profesores universitarios que forman la comisión asesora del Arxiu Històric de CCOO de Catalunya. Y permitidme que os diga que cuando se apunta a la necesidad de ofrecer más fuentes a los investigadores que vienen a consultar al Arxiu no estoy diciendo que no existan ningunas, estoy diciendo que tal vez no sean las suficientes.

Os voy a referir una situación concreta. No es nada nuevo decir que posiblemente uno de los mejores archivos sobre la oposición al régimen y la disidencia en todos los ámbitos de la vida social puede llegar a tenerlo la propia Administración del Estado. Pues bien, si una persona va al Archivo del Gobierno Civil de Barcelona podrá encontrar en sus ficheros manuales infinidad de registros que no tienen correspondencia con los documentos que contiene los legajos. Tal vez, haya llegado el momento de corregir una anomalía, impulsando la existencia de un archivo histórico provincial como existe en Girona, Lleida y Tarragona, donde se agrupen también los fondos documentales que hoy permanecen en el depósito de Cervera. Y aunque sólo sea para paliar una organización deficiente del Archivo del Gobierno Civil, que es necesaria señalar para corregirla, en este sentido, tal vez, deberíamos pensar que es tan necesaria la reclamación de los archivos catalanes que están en Salamanca, como la definitiva transferencia y cuidado por parte de la administración autonómica catalana del Archivo del Gobierno Civil, que si me permitís, y tal vez exagerando algo, es de alguna forma nuestro “archivo de Salamanca” en casa.

Pero, junto a esto que acabo de decir, las tareas del sindicalismo confederal son enormes, como decía hace unos días en la Escola de Joves Sindicalistes de CCOO. El Sindicato está haciendo frente a situaciones de cambio social y tecnológico a un ritmo y unas velocidades jamás antes vistas ni previstas. Por eso no es fácil tomar decisiones desde la simplificación de una realidad que por momentos parece apabullarnos, debemos tomarlas pero creo que teniendo en cuenta algunas tradiciones que nos son propias, o por lo menos así las considero yo. En la época en que grupos de hombres y de mujeres comenzaron a considerarse miembros, unidos por ello, en las Comisiones Obreras -hará este mes casi medio siglo, 40 años- teníamos otro tipo de urgencias históricas, era una urgencia claramente definida, la falta absoluta de libertades. Hoy es la profundización de la libertad con el máximo de igualdad. Sin embargo, las decisiones requerían entonces, y requieren ahora, en muchas ocasiones, la necesidad de conocer, conocimiento y acción, teoría y práctica, presión y negociación, “sindicalismo-de-clase-y-nacional” –todo junto como nos gusta decir a nosotros- son formas de pluscuamperfecto que han caracterizado a las Comisiones.

Y es que ¿cómo actuar sobre la realidad que uno no conoce? Es cierto que muchos de nosotros tuvimos que “enseñar aprendiendo” o “aprender enseñando” a otros, por las circunstancias de aquellos momentos. Pero también es verdad, que antes que nosotros había muchos otros, aquellos de los cuales es extraordinariamente difícil hablar porque el franquismo victorioso se encargó de borrar su pasado y su memoria, consiguiéndolo hasta cierto punto. Pues bien, de muchas de aquellas personas que fueron veladas y oscurecidas por la dictadura también nosotros pudimos, en parte, recoger enseñanzas. Y porqué no pensar, que posiblemente algunas recibidas a su vez por ellos de aquella COMISIÓN OBRERA CATALANA, constituida en 1889, que formaba parte de aquel sindicalismo llamado “Las Tres Clases del Vapor”, y que entregó a su organización una “Memoria descriptiva” que estudiaba el estado de las fábricas y tejidos de algodón de Inglaterra. Porque antes de actuar debemos conocer, conocer nos acerca a los problemas a los que queremos dar soluciones. Y para ello nos es útil el conocimiento de lo que pasa hoy, y de lo que pasó ayer. Una tarea tal vez gigantesca para una persona, pero una tarea posible para una organización de personas como la nuestra, que como decía nuestro estimado amigo y compañero Miquel Martí i Pol, puede que pertenezcan a “una extirpe de titanes”.

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