28 feb. 2007

HOMENAJE AL GUTI

ACTO DE HOMENAJE A ANTONI GUTIÉRREZ DÍAZ, FEBRERO DE 2007

En una cita con Gregorio en París, en los años setenta, vino con un compañero al que no reconocí. Me preguntó Gregorio si no sabía quién era, y por mi conocido despiste para las caras debo decir que me costó reconocer a Antoni Gutiérrez Díaz. Eso sí, tengo que decir también como atenuante, si me permitís esta expresión jurídica, que Antoni iba desprovisto de lo que para mí era su eterna perilla.

Quiero hacer una mención especial de la ayuda que Antoni dio a los hijos pequeños de camaradas y trabajadores en general de toda Cataluña durante todos aquellos años. Esto era así especialmente cuando los padres de aquellos niños estaban en la cárcel. No os imagináis la tranquilidad que representaba para los trabajadores y trabajadoras que estaban encarcelados saber que sus hijos cuando se ponían enfermos contaban con aquella ayuda profesional. Muchas de las madres de aquellos niños, las mujeres de presos, dieron un ejemplo con su lucha ante las diferentes instituciones franquistas. Ante ellas movían cielo y tierra, visitando al Obispo, al gobernador civil, al gobernador militar, además de hacer fuerza ante los funcionarios de prisiones en las puertas de las cárceles.

El “Guti” fue el que me dijo en los años sesenta que dejara la organización de los expresos entonces y me dedicara a las Comisiones Obreras. Tal vez, una de las criaturas que mejor hemos sabido parir -y perdón por la expresión pero es muy gráfica y adecuada a mi entender- y además sacar adelante entre todos.

Estas son algunas anécdotas que viví con una persona a la que me han unido muchas cosas: la amistad, la lucha política y las esperanzas en una sociedad más libre, más justa y más igualitaria.

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