23 jul. 2007

CINCO CONFERENCIAS

ABRIL DE 1973: HA MUERTO UN OBRERO EN LA TÉRMICA
En memoria de Manuel Fernández Márquez


Todavía recuerdo, a punto de entrar en la primavera de aquel año de 1973, el impacto que nos provocó a Carlos Elvira, a Pedro Cristobal y a mi mismo esta noticia. Estábamos en Paris, ellos como yo habíamos tenido que salir del país entre finales de los años sesenta y principios de los setenta, puesto que teníamos varias causas judiciales pendientes ante el tribunal especial para la persecución de activistas sindicales y políticos denominado Tribunal de Órden Público, el TOP. Formábamos entonces parte de aquello que fue una especie de “embajada oficiosa” de las Comisiones Obreras fuera de España, y que fue conocido como “Delegación Exterior de Comisiones Obreras” (DECO). Allí recibíamos noticias del pais y nuestra tarea consistía en establecer relación con el movimiento sindical europeo y de otros paises del mundo, alcanzando, en mi opinión, una cifra extraordinaria: mantuvimos relaciones con los sindicatos de un total de 123 paises. Estos contactos tenían como doble objetivo el dar a conocer la situación del país bajo una dictadura tan cruenta y prolongada como fue el franquismo, por un lado, al mismo tiempo que intentábamos recoger el máximo de ayudas para poderlas enviar a las familias de los sindicalistas encarcelados por la dictadura, y ayudar al trabajo organizativo de lo que entonces era el movimiento de las Comisiones.
En los boletines de la DECO, que componíamos mensualmente a partir de todas las noticias sobre los conflictos obreros, la muerte del trabajador Manuel Fernández Márquez fue recogida profusamente. Recuerdo hoy todavía, como especialmente entre 1969 y 1975, por desgracia, tuvimos que hacer de “altavoz” de múltiples asesinatos de trabajadores: en Erandio, en Granada, en la SEAT de Barcelona, en Madrid, en El Ferrol, en la Tèrmica de Sant Adrià del Besòs, en Carmona y nuevamente en Madrid. Como dice Emili Ferrando en la introducción histórica de esta publicación fueron un total de “32 personas las que murieron a manos de la Policia Armada o de la Guardia Civil”.
En esta conmemoración de aquellos hechos, y del recuerdo para Fernández Márquez, creo que debemos exigirnos a nosotros mismos algo que intentamos, en la medida de nuestra posibilidades desde hace más de una década, llevar a cabo desde la Fundación Cipriano García – Arxiu Històric de CCOO: “conservar nuestra memoria, difundir nuestra historia”. Esta puede ser, no sé si la única, una fórmula adecuada para insistir en que la democracia en nuestro país, imperfecta en muchos aspectos pero en la que cabe profundizar, no fue una “carta otorgada” por un supuesto “piloto” real y un grupo de “hombres buenos”; sino que fue el compendio de luchas, que en ocasiones acabaron en derrotas, de sufrimiento y torturas, que en ocasiones acabaron en victorias morales, y de presiones por parte de amplios sectores de la clase trabajadora y otros grupos y clases sociales de este país. Ante la enorme esperanza popular que se desparramaba por las calles actuaron aquellas personas que tuvieron un papel en la historia política reciente, una Historia en mayúsculas que sin embargo no debemos permitir que oscurezca a los “anónimos de la transición”, puesto que sin ellos sería imposible explicar cualquiera de los cambios que por entonces vivimos.

Angel Rozas Serrano
Presidente de la Fundació Cipriano García

LA FRAGILITAT DE LA MEMÒRIA, LA CONFIANÇA EN LA HISTÒRIA

Ángel Rozas Serrano
President de la Fundació Cipriano García de CCOO de Catalunya

El dinamisme fràgil i canviant de la memòria és el material sobre el qual construïm la nostra identitat. Per això mateix, el projecte d’intervenció cultural anomenat “Memòria Democràtica de Sabadell” pretén un diàleg entre la memòria individual i col·lectiva de la ciutadania i un altre memòria artificial, que no vol dir artificiosa, fixada a partir de la recerca històrica.
Els materials recollits en aquest llibre conformen l’exposició que és una de les peces centrals d’aquest projecte, completat amb dos línies més d’actuació. Simultàniament a la permanència de l’exposició es realitzaran dos cicles de conferències, un d’especialistes sobre la història de la ciutat i un altre de protagonistes que es faran al llarg dels mesos de novembre i desembre d’enguany. Una tercera línia d’actuació la constitueix el treball del grup de professors/res que desenvoluparan propostes didàctiques pels estudiants d’ESO i Batxiller a partir dels materials seleccionats per l’exposició que acull el Centre Pere Quart. Hem volgut a més estimular la interactivitat del projecte a partir dels materials compilats en allò que es podria considerar com projecció bessona de l’exposició, és a dir en la pàgina web que s’ha creat ex professo, l’adreça electrònica de la qual és www.memoriademocratica.org.
Aquesta exposició tindrà un caràcter itinerant, visitarà els diferents centres cívics de la ciutat de Sabadell i a més també s’exposarà a una infrastructura cultural com és el Museu d’Història de Catalunya, els mesos de març i abril del proper any 2002. Això respon a la nostra voluntat d’oferir possibilitats perquè els sabadellencs puguin participar en el diàleg que proposem i també a la consideració que el model Sabadell, referit en el text de Xavier Domènech en aquesta mateixa publicació, no respon a l’enfocament d’una història local petita i tancada, sinó al convenciment de la utilitat d’una lent de microscopi per analitzar els processos generals i els esdeveniments d’un període recent de la nostra història.
Volem agrair el suport de l’Ajuntament de Sabadell i l’Arxiu Històric de Sabadell, així com de les institucions, empreses i entitats que han col·laborat per portar a terme una proposta com la promoguda i organitzada pel Grup de Recerca sobre l’Època Franquista de la UAB i la Fundació Cipriano García - Arxiu Històric de CCOO de Catalunya. A més volem fer menció del paper de la Unió Comarcal de CCOO del Vallès Occidental, que ha mostrat que els projectes culturals han d’ésser concebuts de forma oberta i plural, i sobretot han demostrat que el sindicalisme de classe té un paper en l’espai de la política cultural del nostre país.
L’itinerari expositiu de “Memòria Democràtica de Sabadell” s’inicia amb una relació de noms de víctimes i de repressaliats a Sabadell el 1939 UN TOTAL DE?. Per a mi, i suposo que també per alguns visitants ho serà, a estat un cop. M’ha fet reconèixer-m’hi, perquè jo, com d’altres, estem fets també d’una memòria de derrota i de diàspora , a la qual no vull renunciar. Un desig seria que això serveixi per caure de memòria, no per justificar res, però sobretot per no negar les evidències. Aquest inici colpidor m’ha fet escollir un fragment de la darrera obra publicada per Antonio Muñoz Molina, “Sefarad. Una novela de novelas”, per tancar aquest text de presentació.

“(…) en una página de Internet he encontrado, en letras blancas sobre fondo negro, la lista de los sefardíes de la isla de Rodas deportados a Auschwitz por los alemanes. Habría que ir leyéndolos uno por uno en voz alta, como recitando una severa e imposible oración, y entender que ni uno solo de esos nombres de desconocidos puede reducirse a un número en una estadística atroz. Cada uno tuvo una vida que no se pareció a la de nadie, igual que su cara y su voz fueron únicas, y que el horror de su muerte fue irrepetible, aunque sucediera entre tanto millones de muertes semejantes. Cómo atreverse a la vana frivolidad de inventar, habiendo tantas vidas que merecieron ser contadas, cada una de ellas una novela, una malla de ramificaciones que conducen a otras novelas y otras vidas”.





Angel Rozas Serrano
President de la Fundació Cipriano García – Arxiu Històric de CCOO de Catalunya

Presentació de l’Exposició “La Memòria Democràtica de Sabadell, 1976-2001”, produïda per la Fundació Cipriano García – Arxiu Històric de CCOO de Catalunya



SOLIDARIDAD FRENTE A BARBARIE
Ángel Rozas Serrano
Presidente de la Fundació Cipriano García de CCOO de Catalunya

En primer lugar, quiero agradeceros a todos vuestra asistencia en este acto de hoy. Asimismo quisiera mostrar mi agradecimiento también a la directora del Auditori Barradas por la atención que hemos recibido y destacar la colaboración del Ayuntamiento de Hospitalet de Llobregat. Una ciudad que frecuenté en aquellos lejanos años cincuenta, y que hoy, después del tiempo transcurrido, he de reconocer que desconozco por los cambios urbanísticos que han tenido lugar en ella.

Mi intervención será breve, solamente se tratará de hacer un repaso por el motivo y los objetivos de esta exposición, así como una valoración de lo que puede representar. Y aprovecho la ocasión para que vosotros nos podáis ayudar en su difusión y pueda ser vista por el mayor número de ciudadanos.

Hace ya algunos años, desde la Fundación Cipriano García – Arxiu Històric de CCOO de Catalunya, nos embarcamos en una aventura a la que bautizamos laicamente con el nombre “Solidaridad y Arte: Milán 1972-Barcelona 1997”. Su objetivo era el de organizar un homenaje público a un grupo numeroso de artistas españoles: artistas plásticos, poetas y cantantes. Y es que ya habían pasado más de unos años sin que el sindicalismo de clase –aquel que surgió como el movimiento reconstruido durante los años sesenta del pasado siglo XX, es decir las Comisiones Obreras- mostrara su agradecimiento a la ayuda que le brindaron aquellos artistas durante aquella Dictadura un tanto estrafalaria y botija, aunque con la suficiente capacidad y apoyos sociales para mostrarse sañuda, revanchista y eficaz en la mordaza y en la injusticia. Aquel era un reconocimiento para con la actitud y la actividad de gran parte de los artistas, durante los muchos años que duró el franquismo, pero que fundamentalmente se comprometieron en la lucha por las libertades democráticas, y expresaron su protesta ante una realidad social que no aceptaban. Muchas de sus obras se expresaban en contra del sistema político que venía de lejos y que por momentos parecía amenazar con su continuidad providencial “más-allá-de-aquel-hombre”. Hoy desde determinados sectores con influencia social se pretende una revisión a fondo de la figura de Franco y del régimen que instauró, una rehabilitación de todos los centinelas y serenos que nos protegieron del “Mal”, y nos reprimieron con el bendito “Bien” en forma de mazo de dos aspas: el aspa de la Victoria y el de la Paz entre los españoles. Algunos de estos “re-visionarios” del pasado, andan con vestido escolar, otros con ropaje de sesudo estudioso, y muchos otros con el altavoz radiofónico de potentes pilas. Allá ellos. Nosotros con aquella aventura que llegó a buen puerto el año 1997, y con esta otra exposición que presentamos conjuntamente: “Arte y Solidaridad. Los pintores españoles y el cartelismo sociopolítico” queremos resaltar no sólo el esfuerzo y el sufrimiento de muchas personas porque la sociedad española dejara atrás un régimen que todavía muchos recordamos, con bufanda de liturgia, cruzeta fascista en el pantalón y aires tecnocráticos. Creemos que también es fundamental mostrar la capacidad de creación y de invención, de confianza y de esperanza, que empapó especialmente a partir de los años sesenta a la sociedad. Queremos oponer la memoria a la desmemoria, a esa hierba que crece día a día, desde donde se empaquetan falacias con lazo como quien desde el sillón con orejas hace un arito de humo: “el franquismo fue la única vía de modernización de un país como España”, se nos dice. Bien, pues ¿cuáles fueron sus costes sociales?, pero sobre todo ¿quiénes fueron los protagonistas de esa modernización? Son algunas de las preguntas más difíciles de responder, y sobre todo más difíciles de difundir en su respuesta.

Nuevamente no me queda más que agradecer la recepción que el Ayuntamiento de Hospitalet de Llobregat y el Auditori Barradas han dado a nuestra propuesta. Y por supuesto mostraroos mi agradecimiento por vuestra presencia hoy aquí. Muchas gracias.

INTERVENCIÓN DE ANGEL ROZAS EN LA INAUGURACION DE LA EXPOSICIÓN SOLIDARIDAD Y ARTE, 20 DE ENERO DE 2004, EN AUDITORI BARRADAS DE HOSPITALET DE LLOBREGAT


LA PREMSA SILENCIADA

Ángel Rozas Serrano
President de la Fundació Cipriano García de CCOO de Catalunya


El catàleg que es presenta és el resultat d’un treball col·lectiu iniciat l’any 1995. Tothom que coneix les dificultats per elaborar aquest tipus d’instruments de consulta entendrà que hagi estat un temps tan llarg el que s’ha emprat, i també compartirà la idea que és del tot necessari posar finalment un límit a aquest tipus de projectes.

Un estímul per portar-ho a terme ha estat la feina dels professionals de l’Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, el qual va publicar el seu catàleg de premsa clandestina i de l’exili ara fa tres anys. És necessari reconèixer que per a nosaltres va resultar un referent en la nostra feina, pel rigor amb què es va fer i per la utilitat real que té per als investigadors i investigadores. En el nostre cas, la mateixa naturalesa de l’Arxiu Històric de CCOO de Catalunya fa que el nostre catàleg tingui algunes particularitats, i per això es va decidir fer-lo sobre el que hem anomenat “La premsa silenciada: clandestinitat, exili i contrainformació”. Això es podria considerar un oxímoron pròxim al clàssic “un silenci ple de soroll” en determinats moments, especialment a partir de principis dels anys setanta, perquè la distribució i el consum —sense que coneguem nosaltres un estudi d’aproximació a aquest fenomen— de determinada premsa política, sindical, veïnal i genèricament cultural, segurament fa difícil pensar que la Dictadura aconseguís silenciar-la. Tal vegada pot considerar-se que, al llarg del període cronològic que abasta el catàleg (1939-1977), molta d’aquesta premsa féu simplement un brogit que va anar creixent amb el pas del temps. Això sí, un brogit enmig d’un gran silenci: el que va intentar estendre el franquisme en la societat durant la seva dilatada existència.

Pensem que la publicació d’aquest catàleg, que es complementa amb altres publicacions fetes fins ara i les completa en certs aspectes, està justificada no solament perquè és la tasca pròpia de l’Arxiu Històric de CCOO de Catalunya, sinó, a més, perquè considerem que pot ser una eina útil per a la investigació, sobretot per a aquelles recerques interessades en l’estudi de la lluita antifranquista, especialment del moviment obrer i de la resta dels moviments socials catalans. Així, en la nostra opinió, la particularitat i la riquesa fonamental que aporta el catàleg és la difusió de la col·lecció de butlletins i fulls de caràcter sindical dels treballadors de grans i mitjanes empreses que s’integren en el nostre fons hemerogràfic.

En alguna ocasió s’ha utilitzat la premsa obrera per fer una crítica molt dura de l’actuació de persones que formaren part de les organitzacions d’oposició a la Dictadura. És a dir, s’ha utilitzat com a exemple de les limitacions dels projectes de l’antifranquisme per assenyalar la idealització que sovint s’ha fet de les lluites d’aquells anys. L’escriptor Eduardo Mendoza ho ha fet, en una conferència que ha estat posteriorment publicada. És clar que no entrarem aquí a valorar el judici fet pel reconegut escriptor de La verdad sobre el caso Savolta o La ciutat dels prodigis. Ara bé, la seva descripció del que era la premsa clandestina a principi dels anys setanta del segle passat, sens dubte mereix algun matís. No es tracta de controvertir totes les afirmacions, ja que això no té gaire sentit, però tal vegada sí que podem fer algunes reflexions sobre el que diu Mendoza,per situar el que podia ser i representar la premsa clandestina, en la qual l'espai obrer tingué un notable protagonisme. Ens diu Mendoza:

“(…) en aquella época era muy abundante. La prensa clandestina consistía en dos o tres hojas ciclostiladas que muchas veces, al gastarse la tinta del ciclostil, casi no se podían leer. Había muchas faltas [d’ortografia, suposem] y estaban cosidas con grapa, de cualquier manera. Se repartían clandestinamente (…)”.
[1]

I cita, entre altres, Luchas Obreras, de la CONC; Barris en lluita, de MSC; Acción, de sectors de CCOO de Barcelona, tot dient:

“(…) El texto de estas publicaciones, si lo vemos ahora, pone los pelos de punta. Eran textos muy apretados, sembrados de eslóganes y de muchos signos de admiración: “¡¡¡¡¡No puede ser!!!!!”, por ejemplo. Algunos incluían dibujos humorísticos, pero muy inocentes: un obrerete airado o un capitalista con puro y chistera. Esto no amenizaba una lectura que era generalmente bastante plúmbea. Por ejemplo, “Luchas Obreras” daba una completa información sobre las actividades de la lucha del sector obrero: “Siemens, dos horas de paro. Pirelli, cuatro horas de paro. Hispano Suiza, paro el día 11. Elsa, concentración en la puerta y manifestación a la salida (…) Y así páginas y páginas y páginas”.

L’autor reconeix que la cita que fa no busca amenitzar la seva xerrada, perquè les coses aleshores no “eran de risa”… i termina justificant el recurs de caricatura de la premsa obrera per la consideració que
“(…) entonces el movimiento obrero, en general en la lucha contra el franquismo, estuvo dirigido por individuos, encuadrados en partidos políticos, en el PSUC, en Bandera Roja o en organizaciones similares, que hicieron una labor meritoria, pero que tenían una mentalidad y un talante un poco estrecho, sórdido y funcionarial. No tenían proyecto político que ofrecer. Creo que consiguieron desalentar, en buena medida, lo que habría podido ser un movimiento más vivo y más interesante. Muchas de estas personas luego se reciclaron y han ocupado cargos en el mundo de la política, de la cultura y de la universidad con el mismo espíritu estrecho, zafio y funcionarial. Creo que conviene recordar aquella época y hacer un balance, ahora que han transcurrido tantos años, un poco menos triunfalista del que normalmente se suele hacer”.

La veritat és que totes aquestes afirmacions em semblen personalment una pedra molt grossa per tan poca mala peça. I m’explicaré: qualsevol persona que s’hagi mirat amb un cert deteniment la premsa clandestina obrera, de partit o de tipus sindical i laboral, s’adona ràpidament que moltes d’aquestes publicacions —i efectivament no ens atrevim a dir la seva totalitat— tenen la “vitalitat i l’interès” que reclama Mendoza; entre altres raons perquè parlen bastant d’un tros de la vida real a les fàbriques. Una gran part, també és cert, no solament tenen deficiències materials sinó també de redacció. Tanmateix, potser hauríem de ser més condescendents amb certs protagonistes del passat; solament cal pensar en el nivell cultural de moltes de les persones que van fer realitat un gran nombre d’aquelles publicacions. No es tracta d’adoptar un argument de línia obrerista, com es deia en aquells temps, però sí insistir que —al marge d’algunes excepcions— molts de nosaltres no teníem com una prioritat passar a formar part de la RAE. Analitzar el contingut i la forma d’aquesta documentació al marge del context en el qual es produeix no em sembla el més adequat.

Ara bé, fullejant la premsa clandestina obrera hom s’adona que no només s’hi fan consignes o crides —que també se n’hi fan—, sinó que també ens proporcionen avui moltes pistes de les preocupacions centrals dels treballadors de moltes empreses. Però tot i així, si girem l’argument de l’inrevés, l’anàlisi d’aquesta premsa dóna la possibilitat d’establir interpretacions sobre les organitzacions i els individus que hi estaven enquadrats. Així, doncs, d’una manera o altra, la premsa clandestina, sovint menyspreada, té un interès per ella mateixa, al marge de l’escassa atenció formal que hi posaven els seus “redactors” i “editors”.

I és que la premsa clandestina, obrera o no, es convertí en un element de combativitat, sovint d’èpica, però també en un element de contacte i d'informació, en alguns casos de coordinació de lluites. Era un tipus de premsa on participava gent molt diversa, no exclusivament l’obrer o el dirigent burocratitzat; cal pensar en la continuïtat professional de molts dels joves estudiants de periodisme o simplement d'aquells que van aprendre l'ofici a partir de la seva vinculació a aparells de premsa clandestina. Vist avui, i vistos els comentaris displicents de molta gent respecte de la utilitat des del punt de vista històric d'aquell tipus de documentació, és cert que la premsa clandestina és una documentació fràgil, però a més, sovint va carregada de judicis de valor, guiada per la pretensió de crear estats d'opinió. Així, doncs, tenim la idea que la premsa clandestina és una documentació que per als historiadors pot ser molt útil, sobretot en funció de les preguntes que aquests es facin.

Per últim, volíem dir que aquest treball ha comptat, com deia, amb moltes col·laboracions al llarg d’aquests anys, i així ho volem reconèixer a totes les persones que d’una manera o altra han “pecat” amb nosaltres de dedicar-se a aquestes coses. Entre aquestes persones hi ha Ferran López, M. Àngels Solà, Sylvia Colàs, i molt especialment Juanma García, Sergi Draper i Javier Tébar .


Presentació del catàleg “La premsa silenciada. Clandestinitat, exili i contrainformació, 1939-1977”, de la Fundació Cipriano García – Arxiu Històric de CCOo de Catalunya

¿Cómo se explica el deseo de encontrar un lugar para vivir mejor?

Existe en mí cierto convencimiento sobre el hecho de que el análisis y la reflexión de las experiencias pasadas pueden ayudarnos hoy, en el sentido de ser útiles para hacer frente a las nuevas situaciones con actitudes, conocimientos e intuiciones que adquirimos en la medida que paseamos por el tiempo que nos ha tocado vivir. Es cierto, sin embargo, que esta experiencia en algunas ocasiones se convierte en un lastre, en una especie de receta que pretendemos aplicar a todo lo que sucede en nuestro entorno más inmediato. Entonces podemos encontrarnos amarrados al pasado, no como posibilidad del “mañana” sino como nostalgia del “ayer”.
La exposición «Retratos de migración. Estrategias para hacerse un lugar» tiene la voluntad de guiarse por la primera idea expuesta y rechazar la nostalgia como instrumento de análisis, la simplicidad como visión plana de las realidades sociales, pasadas y actuales. En definitiva, de lo que se trata es de buscar paralelismos en los fenómenos migratorios, tal y como se pretende en la exposición, con la idea de que, en alguna medida, conocer nuestra emigración histórica puede contribuir a que comprendamos mejor, en toda su complejidad, la inmigración actual que reciben nuestros países, los que forman parte de lo que se llama con frecuencia “la Europa occidental y desarrollada”.
Los millones de personas que dejaron el país a lo largo de los casi 40 años de régimen dictatorial fueron también víctimas del «nuevo orden» impuesto al finalizar la guerra civil. No obstante, no hubo exilio sólo en 1939, el más dramático de todos posiblemente por sus dimensiones, hubo exiliados hasta la misma muerte del dictador. No hubo emigración sólo a partir del 1960, cuando se hizo más masiva, sino que hubo emigración anterior, en muchas ocasiones una emigración interior como paso previo a otra emigración para dejar el país. El régimen franquista se suavizó en sus formas en algunos aspectos en sus años finales, pero su base política e ideológica se mantuvo firme, y su utilización del Estado también.
La exposición “Retratos de Migración” es un intento de ofrecer argumentos a los visitantes a partir de la escenificación de los “pasos” por los que toda persona emigrante experimenta: el viaje vivido en ocasiones como “expulsión” pero también, en otros casos, como “liberación”; la llegada al país de acogida en la que se condensan infinidad de sentimientos, a menudo contradictorios, y que hemos tratado de representar a partir de la construcción de los estados que pueden vivirse en estas primeras 24 horas; el asentamiento y la adaptación de los recién llegados, sintetizados de forma escenográfica e ilustrando las condiciones de vida y de trabajo, pero también las formas de sociabilidad. Y finalmente, este recorrido que se concibe como un viaje adopta la forma de una disyuntiva para plantear lo que consideramos un dilema fuertemente presente en la experiencia migratoria: la permanencia en el país de acogida o bien el retorno, planteado como un nuevo viaje, al país de origen.
Nuestro deseo es que esta exposición logre que las personas que la visiten reflexionen sobre el pasado y el presente de un fenómeno de tan extraordinaria importancia en nuestras sociedades como es el de los movimientos migratorios humanos.
Estoy obligado, como no puede ser otra de manera, a mostrar nuestro agradecimiento a todas las personas, entidades, instituciones y organizaciones la ayuda que nos han proporcionado. Sin ellas no habría sido posible sacar adelante esta aventura que representó el trabajo de casi dos años de Javier Tébar y de Mª Antonia Vilanova, como comisarios de las exposición, y de Juanma García e Inés Nieto como documentalistas, además de la incorporación en su fase final de la joven artista Agata Skowronek, cuando se realizaron los documentales que incorpora esta exposición, y del músico Antonio Velasco que ha compuesto unos maravillosos subtítulo musicales en cada uno de los ámbitos de la exposición. Esta cuestión me confirma que, como hace ya muchos años expresaron los artistas Joan Brossa y Antoni Tàpies, «U no és ningú», que en castellano querría decir, más o menos, que una persona aislada del resto puede tener la sensación de no ser nadie, sin que esto signifique que debamos renunciar a nuestra individualidad.
Especialmente, quiero expresar mi afecto y mi reconocimiento a todos los testigos que han sido dispuestos a prestarnos su tiempo, sus recuerdos y su intimidad para mostrarse y mostrarnos lo inagotable de cada vida individual; también a aquellos que, desgraciadamente, ya no están entre nosotros, pero la memoria de los cuales queremos preservar. A todos aquellos que querríamos, sin haber podido hablar con ellos, que también se sintieran representados en esta exposición, a los que hicieron un viaje hacia otro país y a los que lo iniciaron o lo están iniciando para llegar al nuestro.
Con la exposición, nuestra Fundación, y por lo tanto Comissions Obreres de Catalunya, ha querido situar en el debate cultural un punto de vista, en el cual insisto: «hemos sido emigrantes», una experiencia que no deberíamos ignorar, para buscar de manera valiente, siendo prudentes y al mismo tiempo generosos, soluciones políticas que aborden de lleno el fenómeno migratorio de hoy, sin miradas oblicuas, sin apelaciones de identidad exacerbadas, del tipo que sean. Con el sueño de llegar a lo que decía un dramaturgo hace siglos: sé que he nacido y que debo morir, y mi deseo es hacerlo lo mejor posible entre uno y otro extremo.

Ángel Rozas Serrano
Presidente de la Fundación Cipriano García de Comissions Obreres de Catalunya

Presentación del catálogo de la exposición “Retrats de Migració. Estratègies per fer-se un lloc”, producida por la FCG de CCOO, presentada en el Museu de la Immigració de Catalunya (Sant Adrià del Besós), 8 abril de 2005
[1] Eduardo Mendoza “El día que hice las maletas”, a Llorenç Gomis et. al. Dietario de posguerra. Anagrama, Barcelona, 1998. pàg. 153-154.

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